Lo dejaron sin premio

Christian Alonso | 24 de febrero de 2018

Lanús y Rosario Central terminaron empatados en un encuentro que tuvo más polémicas que fútbol. Los dirigidos por Ezequiel Carboni lograron ponerse en ventaja con un gol de Lautaro Acosta,pero Maximiliano González lo igualó rápidamente. Fernando Rapallini no expulsó a Ferrari y le anuló un gol lícito a Lanús.

Luego de la importante victoria ante Sporting Cristal por la primera fase de la Copa Sudamericana 2018, Lanús debía volver a estabilizar su situación en el torneo doméstico. Aunque la prioridad para el entrenador sea la competencia internacional, y todavía falten varios días para el encuentro de vuelta en Perú, Ezequiel Carboni decidió realizar una rotación en el once titular y le dio la oportunidad a ciertos jugadores que, por lo general, son suplentes.

De comienzo, bien. Los debutantes Flores y Cáceres -ambos laterales- cumplieron y la gente los reconoció, como también reconoció al resto del equipo que fue superior a un Rosario Central que parece haberse ido cómodo con el empate final. En el trámite, a Lanús no le costó mucho comenzar a dominar el partido, aunque la visita intentó aprovechar algunas distracciones de la dupla Herrera-García Guerreño que no pudo aprovechar.

Tras el todavía justo 0-0 en la primera mitad, Carboni decidió enviar a Lautaro Acosta a la cancha y sacar a Germán Denis, no para reemplazarloen su puesto, sino para que Gonzalo Di Renzo pase a serla referencia en el área, el Laucha ocupe la posición de Marcelino Moreno y éste pase a ocuparla posición del ex Patronato de Paraná. Así fue que, en tan sólo unos minutos, Di Renzo bajó y aguantó un bochazo, abrió hacia su derecha para que Moreno centre y Acosta llegue por el fondo para poner en ventaja a Lanús.

La alegría duraría apenas unos segundos ya que, en la réplica, un error de Andrada -que se quejó de una falta- posibilitó que Maximiliano González iguale el partido. Lanús siguió insistiendo por la derecha para acercarse al arco defendido por Ledesma pero no tuvo mucho éxito. Mejor dicho, cuando lo tuvo realmente, Fernando Rapallini le anuló increíblemente el segundo gol al Granate por una falta al arquero que sólo el vio -también dejó jugar gratis a Ferrari que debió haberse ido expulsado-.